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Una epidemia creciente sin cura. Silenciosa e inadvertida enfermedad. Con efectos devastadores y, de momento, sin curación. Afecta a pacientes o usuarios y afecta a sus familiares. ¿Sabéis de qué enfermedad hablamos? Alzheimer.

Cada tres segundos se diagnostica una demencia, en la gran mayor parte de casos, Alzheimer. Cada caso diagnosticado cambia radicalmente la vida de una familia entera y, por suerte, 8 de cada 10 familias asumen la atención directa del usuario. Este tipo de enfermedades pueden durar entre 7 y 15 años, y no usan avisar.

Demencia i Alzheimer no es lo mismo. La demencia no es una enfermedad por si sola, sino el conjunto de síntomas que implican la pérdida gradual y progresiva de la memoria, el pensamiento y las habilidades mentales en general. Así pues, el Alzheimer es un tipo de demencia, el más común de todos, y se define como una enfermedad cerebral, no contagiosa, progresiva e irreversible, que altera la personalidad y destruye de forma gradual la memoria de una persona, al igual que las habilidades para aprender, razonar, decidir, comunicar y llevar a cabo actividades cotidianas. Esto se produce por la muerte de las neuronas, un tipo de células del cerebro.

El nombre de la demencia da honor a Alois Alzheimer quien, junto a  Emil Kraepelin, observaron las características neuropatológicas de este tipo de demencia por primera vez el año 1906.

SÍNTOMAS DEL ALZHEIMER.

Dado las fases o etapas que tiene el Alzheimer y también las características únicas de cada persona, no se puede definir un cuadro de síntomas único, pero si se pueden citar algunos de los más comunes en distintos casos.

  • Olvidos o dificultades para recordar información reciente.
  • Repeticiones en modo bucle del mismo tema o pregunta.
  • Dificultades para realizar las actividades de la vida diaria, tanto instrumentales, avanzadas y/o básicas.
  • Dificultad para orientarse espacio-temporalmente.
  • Confundir la identidad de personas conocidas recientemente.
  • Dificultades para mantener una conversación o falta de interés para mantenerla. Lenguaje empobrecido, a menudo con dificultades para nombrar objetos o abandonar la conversación sin ser consciente.
  • Falta de interés para las actividades de la vida diaria como la higiene personal, la higiene del hogar o la imagen personal.
  • Pérdida de objetos personales.
  • Alteraciones en la toma de decisiones y en la defensa de sus propios derechos.
  • Cambios de personalidad.
  • Nerviosismo provocado por entornos nuevos.

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IMPORTANTE:

Estos síntomas del Alzheimer, normalmente se acostumbran a confundir con los “síntomas propios de la vejez“. Es un error muy grande pensar que, por ejemplo, si nuestro padre o madre ya mayores se olvidan un día de las llaves de casa, ya tengan principios de Alzheimer o cualquier otra demencia. ¿Quién no se ha olvidado nunca las llaves? ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en una habitación y no recuerda qué tenía que hacer allí? Y para que conste, Kolb y Milter afirman que, y citamos textualmente, “Olvidar es necesario porqué ayuda a la persona a eliminar un exceso de información inútil que ha ido acumulando“. Que gran frase y reflexión.

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¿EXISTE CURA?

Como bien hemos dicho al principio, no, aún no existe una cura que frene o modifique la evolución de la enfermedad, aunque si hay medicamentos que ayudan a paliar temporalmente la sintomatología de la enfermedad como por ejemplo la Rivastigmina, la Memantina, el Donepezilo y la Galantamina. Se podría decir que no existe cura por qué no se conoce la causa última de la enfermedad de Alzheimer.

Aunque no haya cura, es muy importante poder detectar la enfermedad de una forma precoz ya que esto permite hacer planes de futuro y tomar decisiones antes de que se pierda esta capacidad.

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MÁS PREGUNTAS ACERCA DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

  • ¿Es hereditario?

Según los porcentajes, no. Se ha visto que en el 99% de los casos no es hereditario. En el 1% restante, sí.

  • A quién afecta más: ¿A hombres o a mujeres?

No hay una inclinación a ser padecida más en un sexo u otro, aunque quizá nos encontramos más casos en mujeres que hombres pero debido a la esperanza de vida, que es más longeva en mujeres que hombres. Actualmente, la media del año 2013 es 80 años varones, 85,6 en mujeres. (INE, Evolución de la esperanza de vida al nacimiento. Brecha de género. España)

  • ¿Difiere la enfermedad de una persona a otra?

. A cada persona le afecta de una forma distinta a otra, tanto si hablamos de duración, velocidad del declive, afectación a la personalidad, las condiciones físicas… Además, en algunas personas, la enfermedad de Alzheimer se suma a otros problemas de salud que pueden hacer más difícil su cuidado.

  • ¿Dónde estará mejor el enfermo? ¿En su casa o en un centro socio-sanitario?

La mejor decisión será la que tome la persona que padece la enfermedad. La persona puede estar en su hogar siempre y cuando cuente con los cuidados humanos y sanitarios necesarios para su bienestar.

Como podemos imaginar conforme avanza la enfermedad, proporcionar estos cuidados se hace cada vez más difícil, así que hay alternativas antes de la atención residencial. Estos recursos alternativos que nos proporcionan también asistencia humana y sanitaria podrían ser:

Centro de día: Es un recurso destinado a facilitar la atención y ocupación de las personas usuarias durante el día. Prestan el servicio diurno con diferentes grados y tipos de dependencia a personas que pueden vivir en su vivienda con algún tipo de ayuda. Proporcionan atención integral a las necesidades básicas terapéuticas con el objetivo de fomentar la autonomía personal y mantener las capacidades personales.

Centro de noche: Son recursos orientados sobre todo a la atención nocturna de personas con demencias o enfermedades mentales que, en el curso de su enfermedad, sufren de procesos de agitación, alteración del sueño y trastornos de conducta por la noche. Este recurso facilita el descanso del cuidador no profesional principal y el de la familia en general.

Viviendas tuteladas: Son un conjunto de viviendas establecidas con la intención de que las personas con necesidades específicas puedan vivir organizadas y de forma independiente en un entorno normalizado. Este recurso ofrece un nivel de supervisión que depende del colectivo al que vaya dirigido y el número de personas que forman la unidad convencional.

Ayudas domiciliarias: Otro recurso, este más conocido, que proporciona ayudas, asistencia socio-sanitaria y servicios extra a personas que, a pesar de tener un cierto grado de dependencia, pueden continuar viviendo en su entorno habitual. Los objetivos con los que trabajan estos recursos son mantener a la persona usuaria en su  entorno natural, evitando así su internamiento e incrementar la autonomía personal de esta, entre otros.

Respiro familiar: Son servicios que tienen como objetivo aligerar la carga o estrés que supone para la familia la atención de una persona dependiente y tener cura de la persona ocupándose durante unas horas al día o una temporada concreta.

Elegir una opción u otra, depende primero del usuario del recurso. También se tienen que tener en cuenta las recomendaciones que nos pueda dar un o una profesional del sector, pues no siempre la opción que tenemos en mente, es la mejor para nuestro familiar. Estas decisiones pueden ser, en muchas ocasiones, muy duras y dolorosas para el cuidador familiar. Aun así, debe tener en cuenta el bienestar de su familiar para que pueda recibir los mejores cuidados posibles. En este sentido, una residencia puede ser la opción que mejor que ajuste a las necesidades de todos los implicados.

PARA REDUCIR EL RIESGO DE PADECER DE ALZHEIMER.

Cada vez hay más indicios para firmar que prevenir el Alzheimer está en nuestras manos. Los consejos son:

  • Cuida y mima a tu corazón.
  • Haz deporte, lleva una vida social activa, come saludable y haz juegos de memoria (¡reta a tu cerebro!)
  • Cambia tus hábitos de sedentarismo, controla tu tensión arterial, evita el sobrepeso, los excesos y el tabaco.

Un ejercicio que nos encanta para ejercitar la memoria de nuestros familiares es hacer un álbum de fotos. Sí, sí, enserio. Esta actividad se trabaja la memoria a largo plazo, la memoria de los hechos pasados (memoria episódica). Además, es una actividad placentera por qué nos recuerda los buenos momentos y las vivencias agradables del pasado. Esta actividad hará que nos sintamos más bien (usuario y familiar) y nos motiva a seguir el entrenamiento. Más adelante, haremos posts con actividades que activen la mente de nuestra gente mayor.

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Recordamos también que la información facilitada en este post no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.
En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc… Se ha citado únicamente con finalidad informativa.

FUENTES: 

Fundació Pasqual Maragall.

Entrena la teva memoria, 100 preguntes, 100 respostes i 100 activitats“, de Cristina Vidal-Martí.

Textos propios de los redactores por sus estudios realizados.

 

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